Más Valor de la Vida
Mayo 7, 2008
La muerte de un ciudadano es un hecho que a todos nos debe preocupar, más aun si la misma se ha producido por negligencia por lo que estamos llamados a preservar vida.
La teoría del riesgo creado examinada mil veces por los grandes jurisconsultos de la época contemporánea nos obliga a pensar que cuando ocurre un accidente de transito lo más importante es preservar la vida de quienes aun respiran.
He observado con detenimiento, en medio de la desesperación las escenas dantescas que se producen en el Hospital Regional y ahora Universitario Jaime Mota de Barahona al momento de recibir personas accidentadas. De ellos, algunos con traumas simples otros con traumas severos.
La vida es el don más preciado que nos ha dado la divinidad, pero la falta de logística en que se desenvuelven los médicos y sus auxiliares no permiten que una vida pueda ser salvada. Hay de esos accidentados que pierden la vida por falta de una ambulancia y hay otros que espiran por falta de atenciones a tiempo.
De lo que estamos seguro es que, siempre, siempre una vida tendrá que preservarse, que tiene que haber más apoyo a favor de quienes tienen la responsabilidad de auxiliar a los que claman por seguir existiendo.
Por Néstor De Jesús Laurens



