Barahona: Su Ingenio, El Cayo y El Curro - 1

Junio 13, 2008

Primera parte

ramon.jpgEn el otoño de 1963, caminaba por una calle de Barahona (Santiago Peguero), y un sorpresivo aguacero me hizo entrar en una casucha de madera, techada de palma, que tenia las puertas abiertas.

Después de estar allí más de 10 minutos sin ver ninguna persona, contemplando los papeles de viejos periódicos que servían como adornos a las paredes, salio un señor desnudo de la cintura para arriba, y pregunto ¿Qué hacia yo en su casa, preguntándome que quien era yo, y como me llamaba? Le di mi nombre, y el me dijo que se llamaba Loreto Gómez el “A de Copa”.

¿Quién le dio permiso para entrar a esta casa?, por que aquí los únicos que tienen derecho a entrar sin mi permiso son los muchachos del vecindario, porque son de mi seguridad; le pedí excusas, una y otra vez, por haverlo hecho, y le pedí permiso para retirarme, porque el aguacero había pasado.

Me dijo que no me fuera, que su reproche había sido por la manera silenciosa, y hasta sospechosa de mi entrada a su residencia porque todos los que visitaban en este pueblo, lo primero que hacían era saludarlo con la costumbre que el había impuesto, diciéndole su nombre, con su rango histórico, saludo Don Loreto, General A de Copa, entonces el sabe que es uno de sus amigos íntimos el que llego.

Así es que me conocen en esta calle, intente irme, y en forma autoritaria volvió a decirme no, no se vaya, entro al cuartito de donde había salido, y trajo dos sillas de guano, un poco deterioradas, y en forma más cortes, me dijo que me sentara.

Este encuentro con este personaje, me llevo a la curiosidad a preguntarle a varias del vecindario, quien era ese señor? .Algunas de las consultadas lo veían como un pobre diablo, soñador de fantasía, otras como un ser inofensivo, y en su momento de lucidez, soñador de ser heredero de fortuna creada por su mente.

Todas las personas del vecindario a quienes le pregunte quien era ese hombre, lo veían como un ser inofensivo, que vivía divariando, de que era hijo de un Rey Haitiano; pero lo resumieron como inofensivo.

Atraído por lo pintoresco del personaje, una tarde en busca de entretenimiento, decidí volver a verlo, esta vez, con el respeto que el exigía para llegar a su casa.

Cuando llegue a la puerta de la casucha, le salude con todos sus títulos: Buenas tardes General (Don Loreto Gómez, el A de Copa), ¿usted quien es? me dijo. Yo soy el que estuvo aquí la ultima vez que cayo aquel gran aguacero que para no mojarme entre sin permiso en su casa. Si recuerdo, ¿bueno y que quiere ahora?, porque a mi mis amigos los muchachos del Barrio cuando vienen a visitarme, no traen las manos vacías. Aquí el que viene hablarles de cosas que ellos no saben y usted tiene los moños como los patos y los periodistas.

Continúa…