Poca inversión y plantas viejas afectan generación

Diciembre 1, 2008

SANTO DOMINGO.- La falta de inversión en proyectos de generación ha sido el común denominador en los últimos cuatro años en el sector energético. Mientras el crecimiento natural de la economía demanda cada vez más electricidad, ninguna de las obras que fueron presentadas como solución definitiva al problema del déficit ha tenido un final feliz.

Las plantas a carbón de 1,200 megavatios son el ejemplo que más resalta y en el cual se cifraron las esperanzas de paliar la crisis, reduciendo el precio del kilovatio hora y bajando el subsidio que desde el 2004 se ha tragado más de US$2,500 millones de los ingresos fiscales.

Una de las pruebas o secuelas palpables de la falta de inversión es la constante salida de plantas por problemas técnicos o fallas mecánicas, las cuales guardan una relación con el tiempo de servicio continuo y sin ser sometidas a los chequeos que por recomendación hacen sus fabricantes. En los tiempos de campaña la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE) solicitó a algunos generadores que pospusieran los mantenimientos programados, y en agosto comenzaron a presentarse los problemas con San Felipe, AES Andrés, Haina, Palamara-La Vega y la Sultana del Este, entre otros.

Las razones más comunes por las cuales los generadores deben desconectarse del sistema, además de la falta de combustibles, son por vibraciones, pinches en calderas, fallas en generadores, altas vibraciones en máquinas y cojinetes, disparos constantes, altas temperaturas en cilindros, cortos circuitos, chequeos mecánicos por fugas de aceites y cambio de piezas por desgastes.

Otro de los males que acarrea el sistema es que hay más de una docena de plantas que por sus características no están comercialmente disponibles, muchas de las cuales llegaron en 1998 cuando se presentó una crisis similar a la de septiembre y octubre de este año, cuando también las autoridades tuvieron que anunciar la contratación de dos barcazas que serían instaladas en abril del 2009 y de esa forma evitar desabastecimiento en el verano. El proyecto de conversión a gas de Cogentrix (Compañía Eléctrica de San Pedro de Macorís –CESPM-) también se ha quedado rezagado y según el vicepresidente ejecutivo de la CDEEE, Rhadamés Segura, la responsabilidad de que el proyecto no se haya concretado recae en el sector privado. EGEHaina también anunció la construcción de una central a carbón de 240 megavatios a través de una empresa coreana, cuyo valor se estimó en US$500 millones, pero tampoco se ha vuelto a hablar más del proyecto.

Este grupo también no ha podido concretar la instalación de 120 megavatios en energía eólica. En lo que respecta a la inversión en generación hidroeléctrica no se ha podido cumplir con las fechas de entrada de ninguna de las centrales. Pinalito, cuya construcción se inició en septiembre del 2004, debió entrar este año con un aporte de 50 megavatios. También se debió iniciar la ampliación de la central de Hatillo, en Cotuí. Aunque pequeño, Las Barias es otro de los proyectos inconclusos y que aportaría casi un mega de energía.

El proyecto de Pryn Brazo Derecho se inició en el 2007 y se estima que aporte 2.8 megavatios. Debió entrar el mes pasado. También está Magueyal, cuya capacidad instalada será de 3.2 megas y debió estar en operación desde mediados de este año. La mayoría de estas obras cuenta con casi 100% de suministro de equipo, según costa en un documento de la CDEEEE.

El proyecto Palomino inició su primera etapa en julio 2006, con un monto de US$15.0 millones. Se proyecta que esta central entrará en operación a finales del año 2010 y su aporte en generación de energía anual al sistema será de unos 183.7 gigavatios, para una potencia de 80 megas. Para este año debió iniciar su construcción Las Placetas, con una capacidad de 87 megavatios.

Una de las frases más socorridas por el vicepresidente ejecutivo de la CDEEE es que el Gobierno tiene como objetivo central procurar que el país reciba un servicio de electricidad en cantidad suficiente, con la calidad necesaria y a precio razonable.

INEFICIENCIA

El rostro del subsidio

La ineficiencia con que operan las empresas distribuidoras y la falta de inversión en la parte de generación se han convertido en las variables que más influyen en el problema del déficit del sector. Por un lado está la incapacidad de las distribuidoras de cobrar toda la energía que sirven y por el otro está la decadencia en que ha ido cayendo el parque de generación.

A pesar del considerado alto valor agregado de distribución (VAD), el Estado debe subsidiar al sector con cifras alarmantes. En el 2004, año del menor monto del VAD, correspondió otorgar US$250 millones. En el 2005 se presupuestaron US$400 millones, ejecutándose US$620 millones.

En el 2006 de nuevo se presupuestan US$400 millones y terminó ejecutándose US$545 millones, y en el 2007 de los US$400 millones programados, se terminó con más de US$650 millones. Para el 2008, el Gobierno presupuestó un subsidio al sector eléctrico de aproximadamente RD$21 mil millones (US$650 millones).

Fuente listindiario.com.do